La previa del cruce entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid por la Champions League ya tiene polémica. Una norma poco conocida del nuevo formato terminó cambiando un detalle clave: quién define la serie como local.
A simple vista, todo indicaba que el Barcelona tenía ventaja. El equipo catalán había terminado mejor posicionado en la fase de liga —quinto—, mientras que el Atlético había quedado bastante más abajo, en el puesto 14. Sin embargo, la realidad es otra: el partido de vuelta se jugará en Madrid.
¿La razón? Una regla introducida en el nuevo formato de la UEFA Champions League que permite “heredar” la posición de un rival eliminado.
En este caso, el Atlético dejó en el camino al Tottenham, que había sido uno de los mejores clasificados en la fase inicial. Al eliminarlo, no solo avanzó de ronda: también se quedó con su lugar en el cuadro, lo que le otorgó el beneficio de cerrar la serie como local.
Esto genera una situación llamativa: el Barcelona, pese a haber tenido un mejor rendimiento global en el torneo, pierde el llamado “factor cancha”, una ventaja histórica en eliminatorias europeas.
La normativa forma parte de los cambios recientes en el formato de la Champions, donde la posición en la tabla define el orden de localía en todas las fases… pero con una excepción clave: ese privilegio puede “trasladarse” si un equipo elimina a otro mejor ubicado.
El resultado es un cruce con tensión extra. El Atlético definirá en el Metropolitano, un escenario donde históricamente se hace fuerte, mientras que el Barcelona deberá buscar la clasificación sin esa ventaja.
Así, una regla poco conocida termina influyendo directamente en uno de los duelos más atractivos de los cuartos de final.
