Tras el devastador verano pasado, de octubre de 2025 y marzo pasado, el fuego arrasó con más de 60 mil hectáreas en la Patagonia, el proyecto de Presupuesto 2027 del Gobierno de Milei proyecta la instrumentación de 38.815 millones de pesos para el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) que representan un 60% más que este 2026, pero siguen reflejando una contracción del 55% respecto los fondos instrumentados en el año 2023. Están previstos 1950 informes para alerta temprana y evaluación del peligro de incendios que se traducirán en solamente 100 más que en este 2026, pero significarán 781 menos que en 2023.
La noche del martes 15 de septiembre, el Poder Ejecutivo remitió al Congreso Nacional el proyecto de ley de Presupuesto 2027; sin anuncios oficiales, sin groserías en mayúsculas del presidente en redes sociales, sin entrevistas acordadas con periodistas benevolentes. La promoción, se entiende, no era conveniente: los recortes en partidas presupuestarias en sectores esenciales como Salud, Educación y Vivienda (con la consecuente afectación de derechos colectivos) siguen siendo la constante de la gestión libertaria. En términos de política ambiental nadie esperó que la tendencia fuera distinta, aunque los antecedentes redoblan la preocupación: hay pocos fondos y encima se gastan mal.
«Las partidas ambientales siempre ocuparon un lugar marginal en los presupuestos nacionales, con independencia del gobierno de turno. Sin embargo, durante el gobierno de La Libertad Avanza se registran reducciones récord. A la disminución de los montos asignados se suma una característica estructural: la subejecución sistemática de estos fondos. Esto no constituye únicamente un problema coyuntural. La falta de adquisición de equipamiento preventivo para el manejo del fuego o de inversión en los parques nacionales, por ejemplo, limita de manera estructural la capacidad del Estado para implementar políticas ambientales», explica Ariel Slipak, coordinador de Investigación en la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).
En efecto, por cuarto año consecutivo, la Subsecretaria de Ambiente de la Nación (que supo ser Ministerio) pierde fondos: su presupuesto para el 2027 será un 84,3% menor al de 2023. El Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos, por ejemplo, tiene asignado un presupuesto 25 veces menor al establecido por la Ley 26.331. A su vez, presenta una reducción significativa de metas: para este año, se plantea financiar apenas 23 planes de manejo sostenible de los bosques nativos, mientras que en 2022 y 2023 se proponían financiar 1.000 y 1.200 planes, respectivamente.
En tanto, el presupuesto destinado para el saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo es un 91,5% menor en términos reales al de 2023. Otro botón de muestra: el programa de «Articulación y Educación Ambiental» brilla por su ausencia en el nuevo presupuesto.
Pero hay más. Un análisis del presupuesto por finalidad y función realizado por FARN muestra que -al igual que el presupuesto anterior- las funciones «Ecología y desarrollo sostenible» y de «Agua Potable y Alcantarillado» representa menos del 0,13% y el 0,11% respectivamente del total de fondos del presupuesto de la Administración Pública Nacional, superado por las funciones de Inteligencia (0,21%), Seguridad Interior (2,22%) y Defensa (1,87%).
Por su parte, el pago de la Deuda Pública y sus respectivos intereses y gastos representa un 9,21% del total. Esto quiere decir que el Gobierno pretende destinar $ 9 de cada $ 100 del presupuesto público al pago de la deuda, al tiempo que lo asignado a funciones ecológicas, agua potable y alcantarillado no supera los 24 centavos.
«Se gastó mal»
Se sabe: los incendios forestales, lamentablemente, seguirán ocupando un lugar preponderante en la agenda ambiental y social de la Argentina. Según un informe de Greenpeace basado en imágenes satelitales, entre octubre de 2025 y marzo de 2026, el fuego consumió 60.845 hectáreas de bosques en Chubut, Santa Cruz, Neuquén y Río Negro, una superficie equivalente a casi tres veces la Ciudad de Buenos Aires. Dicho de un modo brutal, fueron los incendios más devastadores de los últimos 60 años.
«En relación al Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), si bien los $ 38.815 millones asignados en el Presupuesto 2027 representan un 60% más que el 2026, debe tenerse en cuenta, que siguen mostrando una caída del 55% si realizamos la comparación con el año 2023», asegura Slipak, y detalla: «Las metas físicas del SNMF contemplan la realización de solo 1950 informes para alerta temprana y evaluación del peligro de incendios (solamente 100 más que los previstos para 2026 y 781 menos que en 2023), que constituyen una herramienta clave para el despliegue de políticas preventivas.»
«Los incendios fuertes de principios de 2026 mostraron que se gastó mal», sentencia Slipak y enseguida justifica: «No se trata solamente de requerir una mayor asignación para el SNMF, sino planificar políticas para el uso de ese dinero. Durante 2025, por ejemplo, no solo se dejaron sin ejecutar más de $19 mil millones, sino que también un 38% del dinero utilizado se empleó durante el mes de diciembre, evidenciando una falta de políticas preventivas».
Una primavera lluviosa con El Niño
El Servicio Meteorológico Nacional asigna un 100% de probabilidad a que El Niño se mantenga durante la primavera con intensidad fuerte o muy fuerte, con lluvias por encima de lo normal en el norte del Litoral, el oeste de Cuyo, La Pampa, el sudoeste bonaerense y el noreste patagónico. Además, las crecidas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay pueden afectar zonas ribereñas después de las lluvias.
Frente a este escenario, los recortes presupuestarios reducen capacidades en las áreas que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) considera prioritarias. La inversión en ciencia y tecnología prevista para 2027 equivale al 0,178% del PBI, un 40,3% menos que en 2023 y lejos del 0,590% que fija la Ley de Financiamiento de la Ciencia. El Presupuesto 2027 reduce la función Agua Potable y Alcantarillado un 93% en términos reales respecto de 2023.