Una adolescente desapareció sin dejar rastros mientras realizaba una caminata. Tras ocho días de intensa búsqueda, las autoridades confirmaron su hallazgo; sin embargo, a la familia inicialmente se le informó que estaba con vida, para luego comunicarle su fallecimiento apenas diez minutos después.

Lily Hooper, de 18 años, fue vista por última vez el 12 de agosto cuando salió de su casa para hacer una caminata por el bosque del parque nacional Nattai, ubicado a 90 kilómetros al suroeste de Sídney, Australia.
Según informaron medios como The Guardian, The Independent y la BBC, esa misma noche sus familiares denunciaron su desaparición, lo que dio inicio a una búsqueda en la que participaron cerca de 1,000 personas, incluyendo numerosos voluntarios.
Ocho días más tarde, su cuerpo fue hallado en un bosque de las Tierras Altas del Sur, según un comunicado de la policía. Aunque aún no ha sido identificado formalmente, un portavoz de la Policía de Nueva Gales del Sur manifestó que se cree que el cuerpo pertenece a la joven desaparecida.
La confusión se generó el jueves por la mañana cuando al primer ministro Chris Minns le entregaron una nota sobre el hallazgo de Lily. Al consultar si era cierto, la secretaria de la oficina del gabinete, Kate Boyd, respondió afirmativamente. Minns, leyendo la nota, anunció con optimismo que Lily había sido encontrada en el monte, “con media botella de agua con ella”, según detalló The Guardian.
Estas declaraciones se difundieron en varios medios, pero minutos después Minns corrigió: “Tengo noticias terribles. Disculpen. El cuerpo de Lily ha sido encontrado”. Agregó que la situación era “obviamente devastadora” y expresó su profundo pesar por la familia y todos los involucrados.
El comisario de policía de Nueva Gales del Sur, Mal Lanyon, se disculpó “sin reservas” por la “mala comunicación” relacionada con esta situación, según informó la BBC.
Durante una rueda de prensa, el subcomisario Joseph Cassar evitó detallar cómo se informó a la familia que Lily estaba viva. Explicó que hubo un lapso de entre ocho y diez minutos antes de que los padres recibieran una actualización precisa sobre su estado. “Creo que sería justo decir que se les comunicó inicialmente que los rescatistas creían que estaba viva, pero en esos ocho o diez minutos pudimos proporcionar una información más exacta sobre el hallazgo”, indicó.
La policía explicó que la extensa zona de búsqueda estaba cubierta por matorrales densos y era en gran parte de difícil acceso. Los equipos dependían de dispositivos de comunicación portátiles para transmitir información al puesto de mando, lo que resultaba complicado en un terreno tan complejo.
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